Por: Paul Alberto Chávez Noriega
*De nueva cuenta, Carlos Manzo, orador oficial
Uruapan, Mich.– Como cada año, el centro de Uruapan se paraliza. Aunque el acto cívico se anuncia como abierto al público, siempre hay barreras: en algunos años metálicas; en otros, como hoy, formadas por personal estratégicamente colocado para impedir cualquier manifestación.
El homenaje a los Mártires de Uruapan ha sido, y parece que seguirá siendo, escenario de todo: desde sillazos en tiempos de perredistas inconformes, hasta gritos contra el teleférico, pasando por empujones, manoteos y algún desfallecido, como aquel que protagonizó el hoy presidente municipal hace un par de años.

Más allá del protocolo y de la memoria de los generales José María Arteaga y Carlos Salazar, así como de los coroneles Trinidad Villagómez y Jesús Díaz, el interés histórico de este acto siempre termina en el entorno: en lo que ocurre fuera del guion oficial.
Hoy, sin embargo, todo transcurrió con relativa calma. Como es costumbre, algunos colegas y yo desayunamos antes de la cobertura; entre café y conversación repasamos los temas del día. Al caminar hacia la plaza observamos el discreto dispositivo de seguridad, aunque la actitud nerviosa de varios elementos de la llamada sombreriza pronto lo delató.

Una valla metálica y el buen Fer fungían como filtro para ingresar a la Plaza Mártires, donde se dieron cita algunos diputados locales. Llamó la atención la ausencia de los legisladores uruapenses Carlos Alejandro y Conrado Paz.
En cuanto al discurso, por segunda ocasión consecutiva —algo inédito en la historia reciente del acto—, el presidente municipal fungió como orador oficial.
Aseguró que era necesario recordar a los héroes que defendieron con patriotismo al pueblo y subrayó que los Mártires de Uruapan fueron fusilados por luchar por la libertad, la justicia, la honradez y la equidad.

> “Hoy los enemigos de la patria se llaman pobreza, corrupción y delincuencia organizada, que en todo el país insisten en imponer un modelo de gobierno de facto”, señaló.
El edil concluyó diciendo que, en la coyuntura política actual, hay dos caminos: continuar con un gobierno corrupto o respaldar un gobierno del pueblo. “Patria o muerte”, parafraseó a los Mártires de Uruapan.
Tras su encendido discurso —más cercano al mitin que al homenaje—, las autoridades montaron una guardia de honor ante el monumento a los Mártires, mientras elementos de la Policía Municipal disparaban 21 salvas.

La Presea Mártires de Uruapan fue entregada a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, a los familiares del elemento caído en cumplimiento de su deber y a los policías heridos.
Al finalizar, el presidente municipal se acercó a sus simpatizantes, que le lanzaron porras mientras él se daba un simbólico “baño de pueblo”. En contraste, las autoridades estatales abordaron sus convoyes blindados rumbo al café La Lucha, para hacer tiempo antes del siguiente evento.














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